HABLAMOS EN EXCESO Y NO ESCUCHAMOS LO SUFICIENTE
Eduard Punset
El ser humano tiene la necesidad de ser social, de vivir en sociedad, de tener a un igual a su lado que conviva con él, el ser humano no quiere estar solo. Pero, a veces parece que el ser humano solo quiere tener audiencia, alguien que lo escuche, y poder hablar y hablar sin ser detenido sin tener que escuchar a otros. Eso pasa muy a menudo en las relaciones humanas, las personas no se escuchan entre ellas solo expresan sus ideas, los acontecimientos del día, pero no se toman el tiempo y la energía de escuchar a los demás y de prestar si acaso un poco de atención a sus cosas, a su vida, la cual nadie dijo que era menos importante que la de cada uno de nosotros, por lo que merecen ser escuchadas.
En este artículo que nos presenta Punset se nos plantea dicho tema: siempre hablamos de más, pero rara vez escuchamos lo que se nos dice. Él enfatiza que los problemas de España, se pueden simplificar en el que las personas no se escuchan las unas a las otras. Si no se pueden escuchar, es obvio que no se da una comunicación y por ende no se llega a ningún punto en común o de acuerdo. Y cuántas veces eso no pasa en todo el mundo, y de ahí las peores catástrofes que la humanidad ha presenciado. Siempre alguien se quiere imponer, incluso en el ejemplo que Punset señala, en el hogar mismo, la esposa con sus problemas y el esposo con los suyos solo quieren que el otro lo escuche y le preste toda la atención, pero nunca quieren escuchar al otro. Cuántos divorcios existe y se dan, y la razón más común es que “mi esposo no presta la atención debida”, o “es que con ella no se puede conversar y llegar a acuerdos”. Y es claro que nunca van a llegar a acuerdos o conversaciones si lo que las personas mantienen es un monólogo. Cada uno quiere expresar sus ideas y no escuchar las del otro, y entonces no hay diálogo y no hay acuerdo y finalmente en la discusión nunca hay negociación ni consenso por lo que llega la separación inevitable.
Si así es desde el hogar, si así es el ambiente en el que la mayoría nos críamos, con mucha razón es que las cosas están como están. Por ejemplo el conflicto limítrofe que existe entre Nicaragua y Costa Rica. Si en vez de mandar tropas armadas a nuestro país el Gobierno nicaragüense nos hubiese preguntado y conversado sobre sus ideas de drenaje y demás planes con el río, las cosas hoy en día serían muy distintas, y probablemente no abría tanto conflicto y roce entre las dos naciones vecinas como lo hay ahora. Y es que todo es cuestión de negociación, hablando es como se entiende la gente realmente.
Los seres humanos tenemos el uso de un lenguaje mucho más avanzado y sofisticado que el de los animales, entonces ¿por qué parece que ellos se comunican mejor que nosotros? ¿Será que, como dice Punset, hablamos en exceso, pero nuestra capacidad de escuchar a los demás es mínima, por no decir nula? Tal vez es un problema que todos deberíamos preguntarnos y prestar la debida atención, porque a lo mejor la mayoría, sino todos, los problemas se resolverían a través de la escucha y atención a los demás, y no solo yo imponiendo mis ideas a los demás.