domingo, 10 de octubre de 2010

“EL ABOGADO DEL DIABLO”

¿Cuánto vale cambiar cosas como el amor y el ideal de la justicia, por la plata y la fama? Esta película trata de llevar un mensaje sobre este tema, porque existen personas que, como el protagonista de la película, cambian muchas cosas valiosas de su vida por la ambición de ganar y del poder, y ya al final se dan cuenta que nada valió la pena y que están solos.
La historia narra como un joven abogado desea, como muchos de los que estudiamos derecho, salir a pelear por la justicia, por los valores que le inculcaron desde niño a través de lo aprendido en la facultad. Sin embargo, choca de pared con una realidad que a todos nos tienta día y noche: el poder, el dinero y la fama. Rápidamente el protagonista, Kevin Lomax, se pierde en la ambición de perder, de la fiesta, de la fama, y se empieza a desviar de todo lo que tenía, como su esposa y su madre. Vemos como él es mandado por su patrono a defender a verdaderos destructores y violadores cambio de poder y dinero, y como logra montar casos enteros, inventar pruebas y mucho más para que sus clientes no sean castigados por los delitos más atroces que Lomax sabe que lo cometieron. A mediados de la película es que logramos saber que quien más que el mismo Satanás es el que está detrás de todo y tienta siempre a Kevin a buscar ganar todos los casos, no importa que este violando las leyes, los derechos de otros, no importando que invente pruebas que actué totalmente de mala fe. Al final, Lomax, al perder a sus seres queridos y darse cuenta del monstruo que se convirtió, se da cuenta que no tiene nada, los “amigos” que creyó tener eran falsos, toda carrera era falsa y el poder y el dinero no le servían para volver a tener a su familia de vuelta como antes.
Lo fantástico de las películas de Hollywood pasa al final, donde Lomax tiene una segunda oportunidad para arreglar su vida y tomar el camino correcto, y en la película vemos como retorna al primer caso y renuncia a defender al violador que él sabe que es un verdadero criminal. Por lo tanto, Lomax se arrepiente profundamente de lo que hizo, y en su segunda oportunidad, le da un nuevo rumbo a su vida.
Lástimosamente, nuestras vidas no son como las películas de Hollywood en que ay segundas oportunidades para rehacer las cosas de la manera correcta. Hay ciertas decisiones que, son duras, y lo que es lo correcto es lo más difícil, pero no deja de ser lo correcto. Es muy frecuente para nosotros los abogados o futuros abogados, que nos encontremos frente a situaciones como las que estaba Lomax. Se nos da casas insalvables o clientes ambiciosos que solo desean obtener plata y poder aunque sea pasándole por encima a las leyes, y llegan pidiendo nuestra asesoría dando a cambio parte de ese dinero, poder y fama. Pero nos están pidiendo vender nuestras creencias e ideales inculcados desde pequeños por un poco de dinero que no deja nada más que soledad y destrucción. Es importante abrir los ojos a éste tipo de personas que nos piden realmente vender nuestra alma al diablo por unos cuantos dólares.
Debemos tener claro que, si bien la justicia es un ideal, hay que luchar por llegar a él, hay que ponerle ganas y esfuerzo todos los días por llegar a la felicidad, a la verdadera, que no es ser millonario a costa de ilegalidades y destrucción. No hay que permitir que cosas como el amor y los valores éticos nos sean fácilmente arrebatados por la ambición a tener el poder, poder que dura muy poco, mientras que la soledad y la tristeza perduran por mucho tiempo. En la vida real a veces no tenemos segundas oportunidades, por lo que decisiones complicadas que se deban hacer, que todo el mundo siempre las va a tener en algún momento de sus vida, deben hacerse correctamente, aunque esto sea lo más difícil, es lo mejor. Las cosas buenas no son fáciles, pero la lucha por llegar a ellas y la satisfacción que ello produce es lo que hace que todos los días nos esforcemos por ellas.

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